FORMACIÓN PARA LA CIUDADANÍA Y EDUCACIÓN SUPERIOR - Miquel Martínez Martín

publicado a la‎(s)‎ 27 jun. 2013 13:34 por José Malaguera   [ actualizado el 27 jun. 2013 13:48 ]
La universidad, en el contexto sociocultural actual, es un espacio óptimo de aprendizaje no sólo de carácter profesional y  cultural, en su sentido más amplio, sino también de carácter humano y por lo tanto de carácter ético y moral. A nuestro entender, desaprovechar esta función de la universidad es un error y promover la potencia pedagógica de la universidad en relación con el aprendizaje y la formación relativas a las dimensiones éticas y morales de los estudiantes es un deber en  toda institución de educación superior con voluntad de servicio público.

El sentido y la misión pública de la universidad no esta determinada por el carácter público o privado de su titularidad, sino que lo está en función de un conjunto de características que permiten concebirla o no  como un espacio de aprendizaje ético que procura que sus titulados ejerzan sus futuras profesiones con voluntad de contribuir a una sociedad  inclusiva, digna y democrática. Y esta voluntad no esta presente en el mundo de  las universidades por igual a pesar de que en sus planes estratégicos así lo expresen. También en este caso, del dicho al hecho hay un trecho. 

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