02 La Crisis de Occidente

¿Qué es la intuición? La intuición es el conocimiento inmediato no una corazonada

    Es decir, aquello que se aprehende sin necesidad de elaboraciones, como las sensaciones de los sentidos, las intuiciones teóricas de la matemática, como los postulados o las intuiciones puras de Kant: el tiempo y el espacio. Se discute si son intuiciones puras realmente.

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CRISIS DEL PENSAMIENTO OCCIDENTAL

Los pensadores de lo que se ha llamado cultura contemporánea del mundo occidental, Europa y Norteamérica, se dividen entre los que juzgan el Mayo Francés de 1968 como una crisis de convivencia de nacionalismo y marxismo, y los que proponen esos acontecimientos como la expresión de una crisis total respecto al pensamiento tutelado por la tradición. Supondría el fin de la Edad Contemporánea, marcada por el imperio idealista del romanticismo, para dar paso a la Edad Postmoderna, cuyo eje moral se situaría en la exaltación de un individualismo guiado por la praxis del consumismo existencial. La idea se sustituye por el valor, y éste se relativiza según la situación subjetiva en que cada cual lo contempla. 
Admitiendo la tesis de una crisis ideológica en Occidente sería bueno analizar las causas que han influido en esa inflexión del pensamiento, porque una vez apuntadas pueden ayudar a reconstruir un pensamiento más certero con el cual reencontrar la seguridad para configurar su espacio en un mundo global. 
El inicio de la crisis se genera en el desengaño del esfuerzo exigido a la sociedad para defender los valores tradicionales en las grandes guerras, cuyo resultado sólo fue la división del mundo en bloques permanentemente en amenaza por un rearme mucho más grave y peligroso que el que diezmó dos generaciones sucesivas. No hay que olvidar que desde mediados del siglo XX la hegemonía mundial se sigue de la posición de victoria en la última gran guerra, lo que las nuevas generaciones, que no participaron, dudan que se pueda hacer persistir. El pacifismo es uno de los valores más arraigados en un nueva sociedad multicultural donde los beneficios hegemónicos del poder se cuestionan si se han de conseguir por el sacrificio de las armas. 
Otra causa incidente en la evolución de la crisis occidental es la ruptura total con la mentalidad imperialista, informada desde los conflictos sociales derivados de la descolonización. Las nuevas generaciones que accedieron a la mayoría de edad en la sociedad de los años sesenta del siglo XX sólo contemplaron sucesivamente los conflictos en los nuevos pueblos surgidos de una descolonización diseñada de acuerdo a los intereses de las potencias occidentales. El sentido de imperio colonial que habría constituido un importante peso en la tradicción política de los últimos siglos había desaparecido y lo que llagaba a las nuevas generaciones es la realidad de unos conflictos que despierta la conciencia de que sus Estados no han sabido gestionar el valor de la libertad, que se presume en la metrópoli, en el abandono cultural de las colonias independizadas. Surgió un nuevo mundo tutelado por Occidente cuya manifestación de las diferencias existentes no hace sino revelar las muchas condiciones de injusticia con que se explotó las riquezas de esos pueblos. La decepción moral de los ciudadanos con el sistema se evidenció en la exigencia de un nuevo orden mundial democráticamente más justo. 
Un factor no despreciable del desencanto de las nuevas generaciones es el conflicto moral surgido de la tradicción cristiana y su permanente reserva a los avances de la modernidad. La crisis entre ciencia y fe socava la fidelidad social a una tradición cuya ilustración pone de manifiesto las contradicciones entre lo que dice la ciencia y lo que la religión se había arrogado el derecho de definir. Aunque el conflicto ya se había planteado dos siglos antes, es el el siglo XX, con la concentración de las poblaciones en las grandes ciudades, el establecimiento de la enseñanza obligatoria y la extensión de los estudios universitarios, cuando la fe pública entró en crisis arrastrando con ella muchos aspectos de la definición ideológica de Occidente. 
La decepción entre el concepto de mundo que arrastra la ideología occidental y la verdad desencarnada del idealismo nacional que informa a los ciudadanos provoca una ruptura conceptual que se redefine en torno al valor de libertad individual, cuya contestación inicialmente es contra el Estado, a quien se atribuye la causa de la alienación tradicional, y posteriormente contra todo sistema que condicione la libre acción individual. 
La crisis se está substanciando esencialmente desde la proyección de la razón por la que no se debe aceptar otros contenidos de verdad distintos de los racionalmente asumidos. Ahora bien, como la decepción arrastra a la seguridad en el mismo concepto de verdad, en la práctica se restringe el juicio de conciencia y se admite como evidencia la percepción inmediata, lo que desemboca en aceptar como esenciales vitales los productos manufacturados que nos ofrece el mercado para el entretenimiento. 
Aunque se pueda disentir respecto a las causas y al contenido de la crisis del pensamiento occidental, lo que parece inevitable es percibir cómo la consideración de su identidad desde el resto del mundo se fija actualmente sobre su producción, y son pocos los que valoran el peso específico de su influjo moral. Un dibujante acertadamente lo figuró como: OCCIDENTE S.A.





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